Las Cruces de Mayo

Publicado en el periódico digital Granada Costa
25 de abril del 2018

La diosa Maya va sembrando flores por donde sus pies de ninfa van pisando.

Que por mayo era por mayo
cuando hace la calor.
Cuando los enamorados
van a buscar el amor.
Sino yo, triste cuitado,
que vivo en esta prisión
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
solo por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero,
dele Dios mal galardón.

Aunque comienzo con un precioso romance, no se trata de hablar hoy de esas composiciones anónimas que, repetidas de boca en boca, han llegado afortunadamente hasta nosotros, acerbo cultural de la poesía castellana cantada por juglares, de pueblo en pueblo, narrando las hazañas, aventuras y desventuras, de cualquier héroe. Musicales versos octosílabos que, transmitidos de padres a hijos y estos a sus hijos, alguien los escribió y nos dejó como legado inestimable.

Pero hoy no se trata de festejar romances sino de traer a la memoria esa antigua tradición de las Cruces de Mayo. Esas pequeñas, o grandes obras de arte que cada año un 3 de mayo engalanan plazas y calles de las ciudades, artísticamente adornadas compitiendo en belleza unas con otras.

Recuerdo que de niña, en mi ciudad, Melilla, teníamos la costumbre de poner también una pequeña Cruz de Mayo en las casas. Y rebuscando en los armarios o, en nuestro caso, en un enorme baúl arrumbado en una habitación de la azotea del chalet en que vivíamos -el famoso baúl de la abuelita donde se podía encontrar de todo-, echábamos mano de jarrones, pañoletas, alguna colcha antigua de encaje y, por supuesto, de una cruz que se colocaba en medio de aquel altar, protagonista absoluta, y profusión de flores de nuestro jardín. Eran Cruces de Mayo sencillas pero entrañables y que hoy recuerdo con añoranza.

Dejando a un lado esas nostalgias, vamos a lo que vamos, que no es otra cosa que escribir unos comentarios sobre las Cruces de Mayo actuales y un pequeño repaso acerca de su historia.

Su origen, según tradición, se debe al hallazgo del encuentro que de la verdadera cruz de Jesucristo -La Vera Cruz- santa Elena, madre del emperador Constantino, halló en su viaje de peregrinación a Jerusalén en el año 327, a la avanzada edad de ochenta años. El lugar donde fue hallada dicha cruz se encuentra en la Basílica del Santo Sepulcro, mandado edificar por la santa posteriormente. Yo he tenido la ocasión de visitar este lugar durante mi viaje a Tierra Santa en el año del jubileo del 2000 y os aseguro que fue muy emocionante hacer el recorrido por los santos lugares en donde Jesús vivió, predicó su evangelio, hizo milagros, fue crucificado y resucitó.

Volviendo a la historia de las Cruces de Mayo, se dice que las primeras celebraciones populares se remontan al siglo XVII en España, aunque asimismo fue una fiesta muy extendida por Hispanoamérica donde es muy celebrada, sobre todo en Venezuela:

Santísima Cruz de Mayo,
¿quién te puso en esta mesa?
Son los dueños del altar
que están pagando promesa.

En Chile:

Aquí va la Cruz de Mayo
visitando a sus devotos
con un cabito de vela
y un cantarito de mosto.

Así como en México y otros países suramericanos.

Como dije anteriormente, en España esta fiesta se empezó a celebrar a partir del siglo XVII y Lope de Vega, como otros tantos poetas, le dedicó unos versos describiendo el ambiente de las Cruces de Mayo:

Este sí que es mayo famoso.
Este sí que se lleva la gala,
que es cruz en que Dios murió.
Este sí que se lleva la gala.
Que otros árboles no…

Esta santa tradición se celebra sobre todo en Andalucía en donde las ciudades de Córdoba, Sevilla y Granada se llevan la palma por ser las que celebran con más fastuosidad esta fiesta, sin que sirva de menosprecio para los demás sitios donde también se festeja.

Puede decirse que en Córdoba es la festividad más importante de todas, siendo famosos y muy visitados sus patios engalanados primorosamente con cientos de macetas de flores, fuentes y objetos decorativos para admiración de todos sus visitantes. Cada año se convocan concursos para ver cual de ellos obtiene el primer premio, cosa que llevan a orgullo y muy a gala. Y con razón, ya que Córdoba es una ciudad rica en monumentos históricos, como lo es su famosa Mezquita en la cual te sientes transportada a la época de los califas y su floreciente reinado. También son dignos de visitar Medina Azahara y el Museo de Julio Romero de Torres con el famoso cuadro de la Chiquita Piconera. Parece ser que el pintor estaba enamorado de la modelo.

¡Ay!, chiquita piconera,
mi piconera chiquita.
Esa carita de cera
a mí el sentío me quita.
Te voy pintando y pintando
al laíto del brasero
y mientras me voy quemando
de lo mucho que te quiero.
¡Válgame San Rafael!
Tener el agua tan cerca y no poderla bebé.

¡Ay!, ya me he salido del tema otra vez. Y es que la pintura de Romero de Torres me emociona porque mi madre, una belleza en su juventud, parecía salida de uno de sus cuadros. Volvamos, pues, a las Cruces de Mayo. Ahora me voy a referir a Sevilla, otra de las ciudades donde eran famosas estas fiestas e incluso en películas de ambiente andaluz se veían escenas rodadas en patios sevillanos, engalanados artísticamente, y se escribían coplas muy famosas en su tiempo, como es el caso de la película Cruz de Mayo en donde la protagonista, Gracia de Triana, cantaba este pasodoble con letra de Font de Anta y música de Valverde. Fragmento de la copla:

El mocito parose tras la cancela,
contemplando la hermosa fiesta gitana.
Preguntole a mi madre, ¿Qué es eso, abuela?
La mejor Cruz de Mayo que hay en Triana.
Derramó en la batea cuanto tenía,
En el patio metiose muy decidío,
Y aunque toítos los ojos le sonreían,
Se fijaron sus ojos solo en los míos.
—————————————–
Cruz de Mayo sevillana,
Cruz de Mayo que en mi patio levanté,
te echaré muchas más flores
si consigo su querer,
Cruz de Mayo sevillana…

Tengo entendido que hoy en día ya no se celebran en la ciudad de Sevilla estas fiestas pero sí en los pueblos, tales como en Carmona. En Lebrija, estas fiesta han sido declaradas de Interés Turístico de Andalucía. En ellas se canta, se baila y se come, todo ello regado con manzanilla, vino al que le han compuesto un bonito himno, el cual oí cantar en Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, la tierra de la manzanilla, lugar de donde guardo tan buenos recuerdos.

Manzanilla, Manzanilla,
eres rayito de sol;
a tu vera no hay pesares,
reina del vino español.
Por donde quiera que voy
tu glorioso nombre brilla;
Sanlúcar, tierra de ensueño,
es mi amor la Manzanilla.

Un secreto, pero que no salga de aquí: Estuve a punto de quedarme a vivir para siempre en aquella buena tierra y formar parte del mundo de sus bodegas. Yo, que prácticamente soy abstemia… Algún día lo contaré. ¿Qué será de Javier?

¡Ay!, la mente loca que vuela y vuela. Prosigo, con la letra de unas sevillanas que cantaron los Romeros de la Puebla añorando aquellas desaparecidas Cruces de Mayo de Sevilla:

Cruz de Mayo de Sevilla,
tradición que el tiempo ha roto.
¿Dónde están las sevillanas
que se cantaban a coro?
Que se cantaban a coro.
Por la reja de los patios
que tiene recuerdos moros
se ven rincones de ensueño
que quedan pa siempre solos.
Si la flor vuelve a nacer,
en Sevilla nunca falta
pa lucirla una mujer.
¿Por qué las Cruces de Mayo
se tuvieron que perder?

Granada y la Alhambra son el sueño de todo poeta (Teófilo Gautier). Y vamos con Granada. Una de las fiestas populares más importantes es la llamada el Día de la Cruz. Plazas, calles, patios, escaparates, se engalanan y la ciudad se llena de maravillosos altares, todo ello en honor a la Santa Cruz. Por eso, acuden miles de visitantes de toda España para disfrutar de su ambiente colorista y único.

Su origen se remonta al siglo XVII, comenzando en el barrio de San Lázaro, al que siguieron los del Albaicín y el Realejo. La tradición es colocar en algún lugar del altar unas tijeras y un “pero” (manzana) para que así no se le pongan peros ni críticas al decorado de la Cruz. Niños y mayores lucen trajes de flamencos y el Ayuntamiento reparte premios en los concursos en los cuales compiten 83 Cruces repartidas en calles y plazas, escaparates, colegios y patios. Obligado es, pues, visitar Granada durante su fiesta de la Cruz y en cualquier tiempo.

Hay muchos otros lugares de Andalucía donde también se celebra esta hermosa fiesta de la Cruz de Mayo, pero el espacio del papel es limitado y sintiéndolo mucho, tendremos que dejarlo para otra ocasión. Pero, antes de terminar, quisiera hacer una mención especial a la preciosa Cruz de Mayo que cada año hace la Casa de Melilla en Valencia y felicitar a sus artífices, Toñy y Ana Mari, dos artistas.

Y ya para terminar, ¿os imagináis a la poeta chilena Violeta Parra cantándole a la Cruz de Mayo? He aquí un fragmento de este poema popular:

Festín de luz y de plata
la noche del dos de mayo,
petardos, gritos y rayos,
inolvidables fogatas.
Navego como fragata
gritando la Cruz de Mayo,
con porotito y zapallo
saltando las luminarias.
Era la fiesta incendiaria,
más linda que un papagayo.
La Cruz de Mayo vestía
con flores de manantiales,
collar de rojos corales
y antorchas bien encendidas.
El canto de recorrida
s´ entona de puerta en puerta;
la gente qu´ está despierta
recibe la procesión
contentos y en reunión,
van todas quedando abiertas.
“Aquí anda la Santa Cruz
cantándole a sus devotos,
pidiendo un traguito ´e mosto
y una velita de luz.
La Virgen les dé virtud
por la limosna bendita
y en cambio sea maldita
la que no acude a su encuentro,
no tenga merecimiento,
¡castígala, Crucecita!
Y, a modo de juglar romancero, me atrevo a apostillar:
Fiesta de la Santa Cruz,
protege a Granada Costa,
cúbrenos bajo tu sombra,
Padrenuestro, amén Jesús