Poemas de Carmen Carrasco

LA ESTRELLA Y EL NIÑO

(Cuento de Navidad)

Las estrellas brillaban en la noche invernal, como pequeñas luciérnagas, flotando en el vacío del espacio infinito de los cielos. Semejaban un velo transparente, tejido con mágicos hilos dorados, bordado por manos invisibles y gigantes. Todo era armonía en aquel mundo sideral poblado por millones de astros, satélites sumisos, planetas errantes y bellos cometas de hermosa y larga cola semejante a una inmensa cabellera.

De pronto, esa paz universal se vio sorprendida por una luz brillante y cegadora que eclipsó con su fulgor a cuantos astros existían. Era una nueva estrella, un nuevo sol nacido en el azul por expresa voluntad de Dios. La señal que Él nos mandaba para anunciar la llegada al mundo de su Hijo unigénito. El nacimiento de un Niño Redentor.

Y bajó la hermosa Estrella del celeste, atravesando vagas e inmensas nebulosas, mundos misteriosos y lejanos, distancias inconmensurables, noches eternas, hasta posarse al fin en el Portal para adorar al Niño-Dios humildemente.

Al verla, todos quedaron asombrados ante la belleza de aquella luz caída del cielo:   los sencillos pastores, el ingenuo José y María la madre de Jesús. Jamás habían visto hermosura semejante. El pequeño Niño, desde su cuna entreabrió los ojos, y al ver a la Estrella se sintió feliz y agradecido se dirigió a ella diciéndole:

- Tu luz brillará  junto a mí luciendo eternamente en el Portal. Serás el faro luminoso que guíe para siempre a los tres Magos en su camino desde Oriente. Adornarás el abeto en los hogares coronando con tu belleza y resplandor su cima. Y cada año serás la señal que anuncie al mundo y a los hombres de buena voluntad la llegada de una nueva Navidad-.

Y el Niño-Dios, con sus santas manitas, bendijo a la hermosa y radiante Estrella que bajó de los lejanos cielos, enviada por su Padre, para alumbrar su sencillo hogar.

Esa Estrella afortunada es la luz que cada año esperamos ver brillar en los cielos en Nochebuena. La luz cálida que debe iluminar nuestros corazones para así poder celebrar con amor la noche del veinticuatro de diciembre.

Es la santa Estrella de Belén.

© 2008 Carmen Carrasco. Todos los derechos reservados

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